lunes, 21 de noviembre de 2011

JOSUÉ: LA CONQUISTA DE LA TIERRA PROMETIDA


Cuando Moisés desaparece, Josué le sucede al frente de Israel, y se dispone a tomar la Tierra prometida, las doce tribus de Israel se disponen a conquistar la tierra de Canaán.

En el libro de Josué del Antiguo Testamento, aprendemos que todo es un don de Dios. Esta enseñanza es muy importante. Nosotros no valemos nada. Dios sólo nos pide a cambio que nos mantengamos fieles, que es exactamente lo mimo que le pidió al pueblo de Israel.



1 Sucedió después de la muerte de Moisés, siervo de Yahveh, que habló Yahveh a Josué, hijo de Nun, y ayudante de Moisés, y le dijo:
2 "Moisés, mi siervo, ha muerto; arriba, pues; pasa ese Jordán, tú con todo este pueblo, hacia la tierra que yo les doy (a los israelitas).
3 Os doy todo lugar que sea hollado por la planta de vuestros pies, según declaré a Moisés.
4 Desde el desierto y el Líbano hasta el Río grande, el Eufrates, (toda la tierra de los hititas) y hasta el mar Grande de poniente, será vuestro territorio.
5 Nadie podrá mantenerse delante de ti en todos los días de tu vida: lo mismo que estuve con Moisés estaré contigo; no te dejaré ni te abandonaré.
6 "Sé valiente y firme, porque tú vas a dar a este pueblo la posesión del país que juré dar a sus padres.
7 Sé, pues, valiente y muy firme, teniendo cuidado de cumplir toda la Ley que te dio mi siervo Moisés. No te apartes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas éxito dondequiera que vayas.
8 No se aparte el libro de esta Ley de tus labios: medítalo día y noche; así procurarás obrar en todo conforme a lo que en él está escrito, y tendrás suerte y éxito en tus empresas. (Josué 1, 1-8)

El Antiguo Testamento no está obsoleto, es muy actual, y nos habla a nosotros mismos. Dios reclama a Josué la misma fidelidad que exigió a Moisés. Dios se apoya en aquellos que le son fieles: “Yo estaré contigo”, es una promesa que Jesucristo renovará.

y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo." (Mateo 28, 20)


9 El Señor dijo a Pablo durante la noche en una visión: "No tengas miedo, sigue hablando y no calles;
10 porque yo estoy contigo y nadie te pondrá la mano encima para hacerte mal, pues tengo yo un pueblo numeroso en esta ciudad." (Hechos 18, 9-10)

5 Sea vuestra conducta sin avaricia; contentos con lo que tenéis, pues él ha dicho: = No te dejaré ni te abandonaré; = 
6 de modo que podamos decir confiados: = El Señor es mi ayuda; no temeré. ¿Qué puede hacerme el hombre? =
 (Hebreos 13, 5-6)

Los israelitas salen de Egipto y trs 40 años de deambular por el desierto, se preparan para cruzar el Jordán.

La Tierra Prometida se interpreta como la prefiguración de la vida eterna. La Biblia es un libro escrito por Dios y el Hombre. Caben pues dos sentidos: el espiritual y el literal, siendo el espiritual lo que Dios quiere decirnos: “Cuando veáis que el arca de la alianza es transportada por los Levitas, ponéos en marcha y seguirla”, ésta es la señal de partida hacia la Tierra Prometida, dada por Dios a los Israelitas.

El Arca de la Alianza se interpreta o prefigura como la Virgen María y el Sagrario, y llevaba:

-         La Ley de Moisés
-         El Bastón de Aarón
-         El Maná (se prefigura como la Hostia)

1 Josué se levantó de mañana, partieron de Sittim y llegaron hasta el Jordán, él y todos los israelitas. Allí pernoctaron antes de pasar.
2 Al cabo de tres días, los escribas pasaron por medio del campamento
3 y dieron al pueblo esta orden: "Cuando veáis el arca de la alianza de Yahveh vuestro Dios y a los sacerdotes levitas que la llevan, partiréis del sitio donde estáis e iréis tras ella,
4 para que sepáis qué camino habéis de seguir, pues no habéis pasado nunca hasta ahora por este camino. Pero que haya entre vosotros y el arca una distancia de unos 2.000 codos: no os acerquéis." (Josué 3, 1-4)

Dios prometió la Tierra de Canaán a Abraham, Isaac, Jacob y Moisés. Todo lo que ocurre en el Nuevo Testamento está prefigurado (profetizado) en el Antiguo Testamento, sobretodo en el libro de Isaías.

Los 39 años que los Judíos pasaron en la ciudad de Cades simboliza o prefigura, la historia de nuestras vidas cuando salimos del pecado:

14 Cuando el pueblo partió de sus tiendas para pasar el Jordán, los sacerdotes llevaban el arca de la alianza a la cabeza del pueblo.
15 Y en cuanto los que llevaban el arca llegaron al Jordán, y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca tocaron la orilla de las aguas, y el Jordán baja crecido hasta los bordes todo el tiempo de la siega,
16 las aguas que bajaban de arriba se detuvieron y formaron un solo bloque a gran distancia, en Adam, la ciudad que está al lado de Sartán, mientras que las que bajaban hacia el mar de la Arabá, o mar de la Sal, se separaron por completo, y el pueblo pasó frente a Jericó.
17 Los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza de Yahveh se estuvieron a pie firme, en seco, en medio del Jordán, mientras que todo Israel pasaba en seco, hasta que toda la gente acabó de pasar el Jordán. (Josué 3, 14-17)

El paso por el Jordán es la puerta hacia la Tierra Prometida. Los sacerdotes lleva a los hombres a Dios (la Tierra Prometida) a través de los Sacramentos. Cuando Jesús lava los pies a los apoóstoles, les estaba confiriendo el poder de ayudar a su pueblo a cruzar el Jordán y llegar a la Tierra Prometida.

Moisés nunca llegó a pisar la Tierra Prometida. Pero Dios, que estaba enfadado con su pueblo por falta de Fé, permitió que Moisés viera la Tierra Prometida desde el Monte Nevo. Juan Pablo II empezó su peregrinación a Tierra Santa, precisamente con una misa en el monte Nevo, en el año 2.000.

Vemos en la última lectura, como los sacerdotes detienen el cauce del Jordán para que pase el pueblo:

1 Cuando todo el pueblo acabó de pasar el Jordán, Yahveh habló a Josué y le dijo:
2 "Escoged doce hombres del pueblo, un hombre por cada tribu,
3 y dadles esta orden: "Sacad de aquí, del medio del Jordán, doce piedras, que pasaréis con vosotros y depositaréis en el lugar donde paséis la noche."
7 les diréis: "Es que las aguas del Jordán se separaron delante del arca de la alianza de Yahveh; cuando atravesó el Jordán, las aguas del Jordán se separaron. Estas piedras serán para los israelitas memorial para siempre." (Josué 4, 1-3;7)

El memorial por excelencia lo instituye Jesucristo en la eucaristía. Nuestro memorial se actualiza. En realidad sólo hay una Misa stricto sensu (la del cenáculo). El resto de las misas, son celebraciones de la Misa, conmemoraciones del cenáculo.

Esas 12 piedras son una prefiguración de los 12 apóstoles sobre los que se fundará la Iglesia:

1 Jericó estaba cerrada a cal y canto por mielo a los israelitas: nadie salía ni entraba.
2 Yahveh dijo a Josué: "Mira, yo pongo en tus manos a Jericó y a sus rey. Vosotros, valientes guerreros,
3 todos los hombres de guerra, rodearéis la ciudad, (dando una vuelta alrededor. Así harás durante seis días.
4 Siete sacerdotes llevarán las siete trompetas de cuerno de carnero delante del arca. El séptimo día daréis la vuelta a la ciudad siete veces y los sacerdotes tocarán las trompetas).
5 Cuando el cuerno de carnero suene (cuando oigáis la voz de la trompeta), todo el pueblo prorrumpirá en un gran clamoreo y el muro de la ciudad se vendrá abajo. Y el pueblo se lanzará al asalto cada uno por frente a sí."
6 Josué, hijo de Nun, llamó a los sacerdotes y les dijo: "Tomad el arca de la alianza y que siete sacerdotes lleven las trompetas de cuerno de carnero delante del arca de Yahveh."
7 Al pueblo le dijo: "Pasad y dad la vuelta a la ciudad y que la vanguardia pase delante del arca de Yahveh."
8 (Se hizo según la orden dada por Josué al pueblo). Siete sacerdotes llevando las siete trompetas de cuerno de carnero delante de Yahveh pasaron y tocaron las trompetas; el arca de la alianza de Yahveh iba tras ellos;
9 la vanguardia iba delante de los sacerdotes que tocaban las trompetas y la retaguardia marchaba detrás del arca. Según iban caminando, tocaban las trompetas.
10 Josué había dado esta orden al pueblo: "No gritéis, ni dejéis oír vuestras voces (que no salga ni una palabra de vuestra boca) hasta el día en que yo os diga: "Gritad." Entonces gritaréis."
11 Hizo que el arca de Yahveh diera la vuelta a la ciudad (rodeándola una vez); luego volvieron al campamento, donde pasaron la noche.
12 Josué se levantó de mañana y los sacerdotes tomaron el arca de Yahveh.
13 Siete sacerdotes, llevando las siete trompetas de cuerno de carnero delante del arca de Yahveh, iban caminando y tocando las trompetas según caminaban. La vanguardia iba delante de ellos y la retaguardia detrás del arca de Yahveh, desfilando al son de las trompetas.
14 Dieron (el segundo día) una vuelta a la ciudad y volvieron al campamento. Se hizo lo mismo los seis días.
15 El séptimo día, se levantaron con el alba y dieron la vuelta a la ciudad (según el mismo rito) siete veces. (Sólo aquel día dieron la vuelta a la ciudad siete veces.)
16 La séptima vez, los sacerdotes tocaron la trompeta y Josué dijo al pueblo: "¡Lanzad el grito de guerra, porque Yahveh os ha entregado la ciudad!" (Josué 6, 1-16)

Los Israelitas conquistarios en primer lugar la ciudad de Jericó. La historia del sitio de Jericó, simbolica una procesión litúrgica:

30 Por la fe, se derrumbaron los muros de Jericó, después de ser rodeados durante siete días. 
31 Por la fe, la ramera Rajab no pereció con los incrédulos, por haber acogido amistosamente a los exploradores.
  (Hebreos 11, 30-31)

Rahab, una prostituta, es la prefiguración de la samaritana. En la Biblia, la prostitución quiere decir también, idolatría. Los 5 maridos de la samaritana son los 5 ídolos de Samaria. La samaritana cuanta a su pueblo el encuentro con Jesucristo, el Dios verdadero.

Rahab representa a todos los gentiles que en el futuro se harían cristianos. Jericó representa el mundo destinado a caer. De todo Jericó, Dios salvará sólo a Rahab.

Los muros caen con la misa, la oración, la liturgia. Con Dios todo lo podemos. Josué continúa conquistando ciudades con la ayuda de Dios.

La costumbre de la época, era que cuando un ejército conquistada una ciudad, se pasaba a cuchillo a sus habitantes y se hace una ofrenda a Dios, el llamado anatema. En el caso de la ciudad de Ai, se ocultó el anatema a Dios.

Esto simboliza que cuando pretendemos consagrar nuestra vida a Dios y nos guardamos algo (el anatema), esa consagración no funciona. Históricamente, Ai, no fue conquistada hasta que no se devolvió el anatema.

En la conquista de Gabaón a Josué se le hizo de noche antes de vencer, y Josué con la ayuda de Dios, retrasó la puesta del Sol casi un día. Fue un milagro parecido al de Fátima. El milagro no está en que baile el Sol, sino en que Dios obedeció a Josué en la conquista de gabaón, igual que Jesús baja a la Hostia cada vez que el sacerdote consagra con unas palabras.

Dios necesita nuestra respuesta porque somos libres. Josué se apoderó de la Tierra prometida y se la dio en herencia a su pueblo, y finalmente, el pueblo descansó de la guerra.

Josué divide la Tierra Prometida entre las doce tribus de Israel. Cada una recibe su parte excepto la tribu de Leví (los levitas), pues éstos estaban dedicados al sacerdocio.

Los israelitas van a estar poco tiempo en paz. Después de Josué, los Israelitas serán infieles a Dios.

Jerusalén es la única ciudad que no pertenece a ninguna de las 12 tribus de Israel, por eso será la capital del reino de David.

Josué envejeció y entró en años (esto parece una redundancia pero no lo es, en la Biblia no sobra nada, entrar en años significa envejecer y madurar espiritualmente).

Entonces ocurrió la exhortación de Josué al pueblo de Israel. Josué comprueba por experiencia propia la eficacia de las promesas de Dios a cambio de fidelidad, se deduce pues, que sale a cuenta ser fiel a Dios y no pecar.

Nuestro papa, Benedicto XVI también ha entrado en años y su mensaje es que no dejemos la oración, el único camino que nos salvará es la vida de oración.

Cuando Josué muere, exhorta a Israel a confiar en Dios: Es la llamada Renovación de la Alianza:

2 Josué dijo a todo el pueblo: "Esto dice Yahveh el Dios de Israel: Al otro lado del Río habitaban antaño vuestros padres, Téraj, padre de Abraham y de Najor, y servían a otros dioses.
3 Yo tomé a vuestro padre Abraham del otro lado del Río y le hice recorrer toda la tierra de Canaán, multipliqué su descendencia y le di por hijo a Isaac.
4 A Isaac le di por hijos a Jacob y Esaú. A Esaú le di en propiedad la montaña de Seír. Jacob y sus hijos bajaron a Egipto.
5 Envié después a Moisés y Aarón y herí a Egipto con los prodigios que obré en medio de él. Luego os saqué de allí.
6 Saqué a vuestros padres de Egipto y llegasteis al mar; los egipcios persiguieron a vuestros padres con los carros y sus guerreros hasta el mar de Suf.
7 Clamaron entonces a Yahveh, el cual tendió unas densas nieblas entre vosotros y los egipcios, e hizo volver sobre ellos el mar, que los cubrió. Visteis con vuestros propios ojos lo que hice con Egipto; luego habitasteis largo tiempo en el desierto.
8 Os introduje después en la tierra de los amorreos, que habitaban al otro lado del Jordán; ellos os declararon la guerra y yo los entregué en vuestras manos; y así pudisteis poseer su tierra, porque yo los exterminé delante de vosotros.
9 Después se levantó Balaq, hijo de Sippor, rey de Moab, para pelear contra Israel, y mandó llamar a Balaam, hijo de Beor, para que os maldijera.
10 Pero no quise escuchar a Balaam, y hasta tuvo que bendeciros; así os salvé yo de su mano.
11 "Pasasteis el Jordán y llegasteis a Jericó; pero las gentes de Jericó os hicieron la guerra, igual que los amorreos, los perizitas, los cananeos, los hititas, los guirgasitas, los jivitas y los jebuseos, pero yo los entregué en vuestras manos.
12 Mandé delante de vosotros avispas que expulsaron, antes que llegarais, a los dos reyes de los amorreos; no fue con tu espada ni con tu arco.
13 Os he dado una tierra que no os ha costado fatiga, unas ciudades que no habéis construido y en las que sin embargo habitáis, viñas y olivares que no habéis plantado y de las que os alimentáis.
14 "Ahora, pues, temed a Yahveh y servidle perfectamente, con fidelidad; apartaos de los dioses a los que sirvieron vuestros padres más allá del Río y en Egipto y servid a Yahveh.
15 Pero, si no os parece bien servir a Yahveh, elegid hoy a quién habéis de servir, o a los dioses a quienes servían vuestros padres más allá del Río, o a los dioses de los amorreos en cuyo país habitáis ahora. Yo y mi familia serviremos a Yahveh."
16 El pueblo respondió: "Lejos de nosotros abandonar a Yahveh para servir a otros dioses.
17 Porque Yahveh nuestro Dios es el que nos hizo subir, a nosotros y a nuestros padres, de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre, y el que delante de nuestros ojos obró tan grandes señales y nos guardó por todo el camino que recorrimos y en todos los pueblos por los que pasamos.
18 Además Yahveh expulsó delante de nosotros a todos esos pueblos y a los amorreos que habitaban en el país. También nosotros serviremos a Yahveh, porque él es nuestro Dios."
19 Entonces Josué dijo al pueblo: "No podréis servir a Yahveh, porque es un Dios santo, es un Dios celoso, que no perdonará ni vuestras rebeldías ni vuestros pecados.
20 Si abandonáis a Yahveh para servir a los dioses del extranjero, él a su vez traerá el mal sobre vosotros y acabará con vosotros, después de haberos hecho tanto bien."
21 El pueblo respondió a Josué: "No; nosotros serviremos a Yahveh."
22 Josué dijo al pueblo: "Vosotros sois testigos contra vosotros mismos de que habéis elegido a Yahveh para servirle." Respondieron ellos: "¡Testigos somos!" -
23 "Entonces, apartad los dioses del extranjero que hay en medio de vosotros e inclinad vuestro corazón hacia Yahveh, Dios de Israel."
24 El pueblo respondió a Josué: "A Yahveh nuestro Dios serviremos y a sus voz atenderemos."
25 Aquél día, Josué pactó una alianza para el pueblo; le impuso decretos y normas en Siquem.
26 Josué escribió estas palabras en el libro de la Ley de Dios. Tomó luego una gran piedra y la plantó allí, al pie de la encina que hay en el santuario de Yahveh.
27 Josué dijo al todo el pueblo: "Mirad, esta piedra será testigo contra nosotros, pues ha oído todas las palabras que Yahveh ha hablado con nosotros; ella será testigo contra vosotros para que no reneguéis de vuestro Dios."
28 Y Josué despidió al pueblo cada uno a su heredad. (Josué 24, 2-28)

En realidad, la única alianza es la muerte y resurrección de Jesucristo. Todo el libro de Josué es una lección sobre la fidelidad a Dios.