domingo, 2 de mayo de 2010

La fotografía de difuntos

Atención: Si es una persona impresionable o sufre pesadillas o terrores nocturnos, no siga leyendo éste post. Y sobre todo, no mire las fotos






El número de los días del hombre, cuando mucho, son cien años; como una gota de agua en el mar, como un grano de arena, así son sus pocos años a la luz del día de la eternidad. Eclo 18, 8.

Es cosa preciosa a los ojos de Yahvé, la muerte de sus justos. Sal 115, 15

Las almas de los justos están en las manos de Dios, y el tormento no los alcanzará. A los ojos de los necios parecen haber muerto, y su partida es tenida por desdicha. Su salida de entre nosotros, por aniquilamiento; pero están en paz. Pues aunque a los ojos de los hombres fueron atormentados, su esperanza está llena de inmortalidad. Sab 3, 1-4









El daguerrotipo se inventó en 1839, y posibilitó que la clase media pudiera encargar retratos a un coste razonable.

Un uso muy aceptado de éste nuevo invento fue el de obtener una fotografía de los familiares que hubieren muerto. 

Con aquellas cámars tan arcaicas, se requerían grandes tiempos de exposición para obtener una buena fotografía. Con lo cual, estar muerto era una ventaja adicional.

Hay que tener en cuenta la gran mortandad infantil que existía en la época en la que se tomaban estas fotografías. La gran mayoría de las familias tenía al menos ocho o diez hijos de los cuales solían fallecer la mitad.

Frecuentemente, se intentaba que la imagen del difunto se asemejara a la de un durmiente, o incluso a la de una persona viva. Podían ser inmortalizados recostados en un sofá, tumbados en la cama, sentados en una silla… Otras veces, aparecían rodeados de sus familiares. En el caso de los bebes, muchos eran retratados en brazos de la madre.

En las fotos post mortem los cadáveres nunca sonríen, debido a la dificultad evidente de conseguir el efecto tras el rigor mortis, de modo que toda la fuerza de la expresión depende de la calidad obtenida en la mirada.

Macabro ¿verdad?. Sin embargo yo pienso que la idea no es tan mala. Una última fotografía del ser querida que se ido al Padre, es un buen recordatorio de que polvo somos y al polvo regresamos.

Veamos unos ejemplos:


sábado, 24 de abril de 2010

El Alma y la muerte


Voy a presentar un estudio científico sobre evidencias acerca de la existencia del alma humana.

Platón, pensaba que el alma estaba formada por tres partes (una mental, una emocional y otra espiritual) y que, al morir, cada una tomaba su camino y el alma espiritual regresaba a la “dimensión luminosa” de donde –a su entender– procedían todas las almas.
Aristóteles amplió el concepto diciendo que todos los seres vivos tienen en sí un principio vital o alma –mortal– que regula todas sus funciones vitales, y que muere junto a él (las plantas tienen un alma vegetativa; los animales, un alma sensitiva; y los seres humanos, un alma racional).























La primera experimentación científica que se hizo de debe al Dr. Duncan MacDougall (c. 1866 – 15 Octubre, 1920) fue médico en Haverhill, Massachusetts. Fue el primer científico que midió lo que pesa el alma

En 1907, MacDougall pesó seis pacientes mientras estaban en el proceso de morir de tuberculosis en un hogar de ancianos. Fue relativamente fácil determinar cuando se iba a producir la muerte. La cama del moribundo estaba colocada sobre una báscula de tamaño industrial con sensibilidad de +/- 1 gramo.

EL Dr. MacDougall iba observando y pesando durante los últimos momentos de su vida (antes, durante y después). Y el resultado obtenido fue el mismo en todos los casos, todos perdían 21 gramos justo antes de morir. Incluso experimentó con perros pero no obtuvo el mismo resultado de los 21 gramos.





Se le ha criticado que la muestra utilizada (6 moribundos) no es muy grande para establecer una ley. Pero, el tema no termina aquí, pues fue retomado bien avanzado el siglo XX por uno de los científicos de mayor renombre:

Francis Crick, físico y biólogo,  ganador del Premio Nobel en 1962 por describir, junto con James Watson, la estructura tridimensional de doble hélice del ADN en 1953, dedicó más de 50 años a buscar el alma y la conciencia.

En un laboratorio construido especialmente para él frente al mar, en el Salk Institute, una prestigiada institución de estudios de biología en San Diego, Crick se dedicó a la búsqueda científica del misterio de la conciencia.

Descubrieron que al fallecer ciertas estructuras cerebrales desaparecían al morir y el peso de estas oscilan entre los 21 g.

En mi opinión, estas investigaciones no son determinantes al 100% para constatar la existencia científica del alma. Los ateos dirán que no prueban nada, pero a ellos no les bastaría ninguna prueba. Y los creyentes decimos que la experiencia del alma es espiritual y por tanto está en una dimensión que trasciende la experimentación científica. Si bien estos estudios indicarían que algo pasa cuando uno muere. 21g es una cantidad de materia pequeña pero perceptible y no se pierde de forma instantánea así por las buenas.

Para quien crea que 21g es una cantidad despreciable, le diré que en mi época de estudiante en la escuela de ingeniería, teníamos balanzas de precisión que medían hasta la diezmilésima de gramo. Es decir, echabas un granito de arena en la balanza y el aparato registraba el peso con 4 cifras decimales de precisión.





Os dejo un interesante libro para entender el proceso de la muerte.

KublerRoss Elisabeth - Sobre La Muerte y Los Moribundos                                                                                                                           

miércoles, 21 de abril de 2010

La vida de Jesús

Aquí os dejo un interesante programa de radio sobre la vida de Jesús de Nazaret, nuestro Señor y Salvador.




Vaya por delante que no estoy de acuerdo con algunas cosas que se dicen, ni comparto la visión del autor del programa al 100%, pero me parece muy interesante y bien explicado